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PRIMER FÁRMACO PARA LA PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DE LA LEISHMANIOSIS

22/03/2012

La leishmaniasis es una enfermedad parasitaria muy grave, que puede causar la muerte a muchos de los perros infectados

La prevención y el diagnóstico precoz, claves en el control de la leishmaniosis

El mediterráneo es una zona muy endémica. En algunas áreas de España hasta el 40% de los perros están infectados, pero no todos desarrollan la enfermedad.

La leishmaniosis es una enfermedad de ámbito mundial, endémica en muchos países, entre los que se incluyen todos los de la cuenca mediterránea. Causada por un protozoo flagelado del género leishmania, leishmania infantum, se transmite mediante la picadura de un insecto denominado flebótomo. La época de mayor riesgo de contagio comienza con el calor, normalmente en mayo, y finaliza en septiembre u octubre si se prolonga el verano.

El parásito que causa la leishmaniosis canina también produce la leishmaniosis humana. El perro se considera el principal reservorio de la enfermedad y, por tanto, la prevención de la leishmaniosis canina, su tratamiento en animales enfermos y el diagnóstico precoz son claves en el control de la leishmaniosis humana.

Se calcula que en España el 7% de la población canina está infectada por leishmania y en algunas regiones este porcentaje llega hasta el 40%. Sólo en el suroeste de Europa, hay al menos 2,5 millones de perros infectados.
El período de incubación puede oscilar entre los 3 y los 18 meses, aunque de forma excepcional la enfermedad puede per-manecer latente varios años. La seroconversión, cuando aparece, lo hace entre 1 y 22 meses después de la infección, con una media de 5 meses.

Hasta la fecha no había ningún fármaco indicado para la prevención y tratamiento de esta enfermedad.

El último avance es un fármaco de formulación especial cuyo principio activo es la domperidona, capaz de estimular la respuesta inmune celular, incrementando el potencial leishmanicida de los leucocitos fagocíticos, responsables finales de la eliminación de los parásitos en la prevención y el tratamiento de la leishmaniosis canina.

Varios ensayos clínicos controlados realizados en más de 700 perros de más de 20 razas distintas ha demostrado que la domperidona reduce drásticamente el riesgo de desarrollar la enfermedad clínica en perros sanos sometidos a múltiples exposiciones naturales al parásito, incluso en zonas altamente endémicas. Además, en perros ya infectados reduce significativamente, y en pocas semanas, el título de anticuerpos frente a la leishmania y los signos clínicos indicadores de progresión de la enfermedad

Las características del fármaco permiten tanto prevenir como tratar la leishmaniosis en perros de cualquier edad sin interferir en ninguna prueba diagnóstica –esencial para poder detectar aquellos perros infectados en fases iniciales de la enfermedad- ni con otras terapias concomitantes que el veterinario considere oportuno establecer.

El sistema inmune es la clave de la prevención y del tratamiento

La gravedad de la leishmaniosis y su evolución dependen de la respuesta inmunitaria del perro. Es la clave de todo, de la prevención y del abordaje terapéutico. Por ello, LEISGUARD® tiene un efecto directo sobre el sistema inmune del animal, potenciando su respuesta celular y, por tanto, siendo muy eficaz frente a la infección.

Cuando un agente infeccioso entra en el organismo, en este caso la leishmania, hay dos posibles vías para combatirlo: producir anticuerpos o desarrollar una respuesta inmune celular. Que se produzca una u otra depende de complejas regulaciones del sistema inmunitario de cada animal. En leishmaniosis, si la respuesta es predominantemente celular, la infección suele controlarse, mientras que en las respuestas de tipo humoral (anticuerpos), suele acabar en enfermedad clínica.

Según Lluís Ferrer, profesor de la Facultad de Veterinaria de la Universitat Autònoma de Barcelona, “la base genética condiciona el 60% de la respuesta que tendrá un animal frente a la infección. Ésta hace que se active la respuesta de curación o que se produzcan anticuerpos que no eliminarán el parásito”.

Sin embargo, hay que puntualizar que “el factor genético” por sí solo no es decisivo. Existen otros factores, más ambientales o circunstanciales. La gran mayoría de los perros, alrededor del 70%, tienden a desarrollar respuestas eficientes, frente a un 30% que se decanta por la respuesta humoral no eficaz. Además, cabe tener en cuenta que algunas razas son más resistentes que otras, sobre todo las autóctonas de la zona mediterránea. El principal problema ahora es que hay una gran cantidad de razas importadas que son más sensibles a desarrollar respuestas ineficaces y a enfermar.

Por su parte, el Dr. Pablo Gómez, profesor en la Facultad de Veterinaria de Zaragoza, opina que “aunque la genética es uno de los condicionantes en la respuesta inmune del perro frente a la infección, la inmunidad sigue siendo la clave de la enfermedad. Por ello, hay que evitar tratamientos que generen resistencias y centrarnos en fármacos específicos sobre la inmunidad del perro”.

Junto al equipo de I+D de ESTEVE y tras más de 10 años de trabajo, han desarrollado el primer fármaco eficaz tanto para la prevención como el tratamiento de la leishmaniosis. LEISGUARD® es una fármaco de formulación especial cuyo principio activo es la domperidona, desarrollado y patentado para perros y desde hace poco registrado por las autoridades de los cinco países mediterráneos más afectados por la leishmaniosis (España, Italia, Portugal, Grecia y Chipre). El empleo de este fármaco junto con LEISCAN® Leishmania ELISA Test para el diagnóstico precoz de la enfermedad constituye una aportación definitiva para el control de la enfermedad.

Prevenir antes que curar

Actualmente existen varios medicamentos para el tratamiento de la leishmaniosis que permiten mejorar los síntomas clínicos o curar la enfermedad, pero ninguno elimina la infección. La primera línea de prevención pasa por emplear insecticidas tópicos para evitar la picadura de flebótomos. La opción más extendida son los collares de deltametrina, y las pipetas spot-on para este uso.

“Si detectamos un animal con una infección importante, lo recomendable sería tratarlo aunque no tenga ningún síntoma. Si la infección es muy elevada es más difícil que su respuesta inmunitaria sea la adecuada. Puede ocurrir que en aquel momento parezca la adecuada, pero en un mes los síntomas pueden reaparecer”, afirma el Dr. Jordi Alberola, doctor en Veterinaria y Director del Departamento de Farmacología, Terapéutica y Toxicología de la Universitat Autònoma de Barcelona.
Con un tratamiento preventivo antes de los primeros síntomas, “las posibilidades de éxito son mayores. Una carga parasitaria elevada es un mal síntoma clínico e indica que la enfermedad empieza a expandirse por todo el organismo. Por ello, la detección precoz es sumamente importante, porque ayuda a evitar que la infección sea más intensa e incluso puede revertir la respuesta inmune. Reduciendo la carga parasitaria podemos reconducir la respuesta inmune hacia una respuesta adecuada.”

Técnicas actuales diagnóstico

“Muchas veces, no podemos saber que un perro está enfermo porque, sencillamente, a pesar de tener la infección, la mayoría no llega a desarrollar la enfermedad y no muestra síntomas”, señala el Dr. Alberola. “Actualmente, la única alternativa es hacer test de diagnóstico regulares, como mínimo uno cada año. Siendo la leishmaniosis una enfermedad no aguda y de aparición indolente, crónica, y de subida gradual de los síntomas, llegaríamos a tiempo para aplicar un buen tratamiento.”

De entrada, la forma más directa de diagnosticar la infección sería mediante la demostración de presencia del parásito, pero estas técnicas tienen una sensibilidad muy baja y, por tanto, muchos falsos negativos, además de un elevado coste. Aunque la técnica de Inmunofluorescencia Indirecta (IFI) ha sido la más utilizada hasta hace poco, la publicación de distintos trabajos valorando las sensibilidades y especificidades de las diferentes opciones disponibles ha hecho que se empiece a dudar de su valor como técnica de referencia.

Las técnicas más habituales que ofrecen los laboratorios son técnicas de diagnóstico muy sensibles, como la de PCR cuantitativa y las de detección de anticuerpos. Entre estas últimas, las más habituales son las ELISA, que determinan cuantitativamente la concentración de anticuerpos contra un determinado componente, en este caso contra la leishmania. Según indica el Dr. Alberola “Las técnicas basadas en ELISA tienen un rendimiento superior y detectan la enfermedad en menor tiempo y, por tanto, más precozmente. Al ser cuantitativa, es más fácil ver una tendencia en resultados sucesivos y cuál es la evolución de los anticuerpos.”

En colaboración con Laboratorios Hipra, ESTEVE Veterinaria ha iniciado la comercialización de un kit ELISA con la mayor discriminación del mercado, un 98% de sensibilidad y un 100% de especificidad. Así, LEISCAN Leishmania ELISA Test es el mejor kit comercial para detectar perros infectados por leishmania infantum.

Una amplia variedad de síntomas

La leishmaniosis canina es una enfermedad sistémica con una gran cantidad y variedad de síntomas clínicos, muchos de ellos visibles externamente.
Habitualmente, esta enfermedad provoca alteraciones cutáneas, como pérdida de pelo, localizada sobre todo alrededor de los ojos, las orejas y las patas. Las lesiones a nivel dérmico incluyen la dermatitis exfoliativa no pruriginosa, ulcerativa, nodular focal o multifocal y pustular. Son lesiones que aparecen entre un 81%- 89% de los animales afectados y que suelen complicarse con infecciones secundarias por Staphylococcus.

A parte de ello, la leishmaniosis también puede causar pro-blemas musculares, fiebre o alteraciones gastrointestinales. El crecimiento de las uñas puede alterarse y, las lesiones cutáneas pueden ser en forma de nódulos y úlceras o costras.

Otros síntomas derivados de la leishmaniosis pueden obser-varse mediante lesiones ocu-lares como uveítis anterior,conjuntivitis, queratoconjuntivitis seca, blefaritis o una combinación de las anteriores, que aparecen en el 16-81% de los animales, siendo el único signo clínico en el 16% de los perros. Además, los riñones están afectados en prácticamente todos los animales con leishmaniosis avanzada y, en determinados casos, la enfermedad renal es la única anomalía aparente. De hecho, entre el 78% y el 91% de los animales afectados sufren alguna alteración renal.

Datos de la enfermedad

La leishmaniosis es probablemente la enfermedad canina más importante del mediterráneo. En Europa occidental hay más de 2,5 millones de perros infectados y se está observando un aumento generalizado de casos.

Desde el punto de vista epidemiológico, hay dos conceptos a tener en cuenta. El primero, que la infección en las áreas enzoóticas es extensa, pero no todos los perros infectados desarrollan la enfermedad. De hecho, el número de animales infectados es mucho más alto que la proporción que realmente desarrollan enfermedad clínica.

En condiciones favorables, alta densidad de perros o de flebótomos, la leishmaniosis es capaz de transmitirse rápida y eficazmente por toda la población canina. Por ejemplo, en algunas zonas de España hasta el 40% de los perros están infectados.

En los perros infectados se dan dos patrones de progresión. En algunos, aparecen síntomas clínicos severos al poco tiempo de producirse la infección. Sin embargo, la mayoría permanece infectado de por vida sin síntomas clínicos, a no ser que algún factor (enfermedad, medicamentos,…) haga despertar la infección latente.

Estos datos demuestran que la leishmaniosis clínica en las zonas enzoóticas es sólo la punta del iceberg y que los animales infectados son la mayoría. Aunque los flebótomos son los únicos vectores adaptados a la transmisión de la leishmaniosis, se han descrito otras vías de transmisión como la transplacentaría, venérea y por transfusión sanguínea.

ESTEVE Veterinaria

Creada en 1963, ESTEVE veterinaria integra la actividad de ESTEVE en el sector de la sanidad animal y actualmente se encuentra entre las cinco primeras compañías de farmacología veterinaria del mercado ibérico.

Una de las carácterísticas únicas de ESTEVE veterinaria es que fruto de su esfuerzo continuado en I+D se encuentran en su vademecum desde moléculas de desarrollo propio de uso en veterinaria como Suxibuzona o Etamsilato hasta productos originales con patente como DINALGEN solución oral o como es ahora el caso, LEISGUARD.

ESTEVE se ha focalizado en campos del mayor interés en sanidad animal como son enfermedades parasitarias, los antiinflamatorios no esteroideos, la otología, la farmacología del ámbito quirúrgico entre otras, fruto de su investigación y de la colaboración con otras multinacionales del sector.
La leishmaniosis ha sido uno de los campos de actividad más intensa para la I+D veterinaria de ESTEVE en los últimos años que ha concluido con éxito al crear un programa de lucha que bajo la denominación de programa LEISPRO, permite el auténtico control de la enfermedad con todas las garantías. LEISGUARD es la pieza clave de este programa que permite proteger a todos los perros sea cual sea su edad, raza o sexo.

ESTEVE Veterinaria también está presente en Portugal, Italia y Alemania a través de sus propias filiales, y sus productos pueden encontrarse, a través de sus empresas representantes, en varios países del Este de Europa así como en Japón, Canadá, Rusia, Corea entre otros países

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