Aprende cómo funciona el proceso de I+D

La misión de ESTEVE es desarrollar medicamentos innovadores para tratar enfermedades que hoy en día no están bien controladas con los tratamientos existentes. El desarrollo de un nuevo fármaco es un proceso altamente complejo cuya duración puede oscilar entre los 10-15 años. La gran mayoría de candidatos en desarrollo no superan los rigurosos controles necesarios para comprobar la seguridad y efectividad en los pacientes.

De cada 5.000-10.000 compuestos que inician el proceso de descubrimiento y desarrollo farmacológico, sólo 1 llega a aprobarse para su uso en pacientes. En consecuencia, el desarrollo con éxito de un nuevo medicamento requiere un equipo científico médico excepcional con una extraordinaria dedicación y perseverancia. El coste estimado para lanzar un nuevo fármaco al mercado es de 1.800 Millones de dólares. Esta cifra contempla todos los costes de desarrollo así como todos los costes relacionados con aquellos fármacos que no han progresado exitosamente (Fuente: How to improve R&D productivity: the pharmaceutical industry’s grand challenge; Nature reviews 2010).

Esteve I+D. Proceso de Investigación y Desarrollo

6 etapas

El proceso para desarrollar un medicamento puede dividirse en 6 etapas, cada una de las cuales debe completarse con éxito para que el fármaco pueda pasar a la siguiente.

La Fase de Descubrimiento se compone típicamente de dos actividades principales. La primera implica la identificación de algún componente en el cuerpo humano (denominado “diana”) que al ser manipulado o modificado pueda tener un efecto positivo sobre el curso de una enfermedad. La mayoría de estas dianas son proteínas o enzimas que tienen una acción específica en el organismo. La segunda parte es la identificación de cómo manipular correctamente la diana. En muchos casos, los nuevos medicamentos son compuestos que, al unirse a su diana, provocan un cambio en el comportamiento de ésta mejorando la enfermedad en cuestión; no obstante, en otros casos la propia diana puede ser el medicamento, como el caso de la insulina en los pacientes diabéticos. Por consiguiente, esta fase se completa una vez que se ha identificado la diana y existe evidencia de que es relevante para una enfermedad dada, habiéndose también definido cómo manipular dicha diana. Si la manera de manipular la diana es mediante un compuesto químico (mediante unión o interacción con la misma) es en esta etapa también cuando se desarrollarán los primeros compuestos.

La etapa de desarrollo preclínico incluye todas las pruebas necesarias para proporcionar evidencia de que un nuevo medicamento resultará seguro cuando se pruebe en humanos. Además, esta etapa de desarrollo también debe proporcionar datos que indiquen que el posible medicamento tiene un potencial efecto en una condición determinada. Actualmente, las pruebas preclínicas incluyen experimentos in vitro y una serie de pruebas in vivo, que se realizan en animales, con la finalidad de confirmar la seguridad del compuesto antes de probarlo en humanos. En esta etapa de desarrollo, los compuestos seleccionados inicialmente en la Fase de Descubrimiento se mejoran de forma secuencial por los químicos, con el fin de obtener un compuesto candidato para su estudio clínico (en humanos).

Los ensayos clínicos de Fase 1 se diseñan para evaluar si una nueva medicina es segura para su uso en humanos. Los ensayos estudian inicialmente los efectos de administrar una sola dosis de un compuesto a voluntarios sanos y, si no se observan efectos adversos, se lleva a cabo un segundo estudio de Fase 1 incrementando las dosis del compuesto en voluntarios sanos para determinar la seguridad a dosis más elevadas. En estos estudios se monitoriza a los voluntarios para asegurar que no se pone en riesgo su salud. Un ensayo clínico de Fase 1 típico puede incluir entre 20 y 100 voluntarios sanos.

Una vez demostrado que el compuesto es seguro en los ensayos clínicos de Fase 1, deberá comprobarse su eficacia en pacientes que presentan la enfermedad para la que se ha desarrollado el medicamento. En estos estudios también podrán administrarse distintas dosis del fármaco para averiguar qué dosis podría ser más apropiada para tratar la enfermedad. Aunque en los ensayos de Fase 2 el principal elemento que se evalúa es el efecto del compuesto en una condición en concreto, también se estudia muy rigurosamente su seguridad y la capacidad de tolerar su administración por parte del paciente. Un nuevo medicamento supera los ensayos clínicos de Fase 2 si se puede identificar una dosis que presente un balance óptimo entre el efecto positivo para mejorar la enfermedad (eficacia) y la máxima reducción de los efectos adversos. Los ensayos clínicos de Fase 2 comprenden normalmente entre 50 y 250 pacientes.

En los ensayos clínicos de Fase 3, el objetivo es probar con un elevado grado de certeza que un compuesto es eficaz y seguro en los pacientes. Con frecuencia nos referimos a este grado de certeza cuando los resultados obtenidos son estadísticamente significativos. Para poder generar resultados estadísticamente significativos que demuestren que una nueva medicina es efectiva y segura, dicho compuesto deberá ser estudiado en un número de pacientes mucho mayor que los incluidos en los ensayos de Fase 2. Habitualmente, en los ensayos de Fase 3 se compara el medicamento estudiado con el que actualmente se utiliza más a menudo para tratar esa enfermedad (si es que hay alguno). En este caso, el objetivo es demostrar que el nuevo compuesto es mejor para tratar la enfermedad que el medicamento disponible hasta el momento. En otras situaciones puede ser suficiente comparar el posible nuevo medicamento con un placebo (un comprimido que no contiene principio activo), para demostrar que el nuevo medicamento puede mejorar significativamente la enfermedad cuando se compara con la ausencia de tratamiento (lo cual sucede cuando no hay ningún fármaco disponible para tratar la enfermedad). Para que un compuesto pase con éxito esta etapa necesita normalmente superar dos ensayos clínicos de Fase 3, o a veces más. Normalmente dichos ensayos incluirán alrededor de 500 pacientes.

Una vez que se han obtenido y documentado todos los resultados correspondientes en las etapas 1 a 5, deberán ser revisados y aprobados por las Autoridades Sanitarias antes de que el nuevo medicamento pueda pasar a disposición de los pacientes. Esta etapa es fundamental, ya que asegura que se ha realizado una revisión independiente de los datos, de forma que sólo se comercialicen aquellos compuestos que son realmente eficaces y seguros. Esta etapa final del proceso la deciden únicamente las Autoridades Sanitarias, aunque dichas agencias también colaboran a lo largo del resto de etapas del proceso explicado anteriormente. De esta forma, las Autoridades Sanitarias proporcionan asesoramiento y opinión en todo el proceso con la finalidad de ayudar a optimizarlo.

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